CULTURE, EVENTS, lamono, Society | , , ,

nos fuimos de room escape…y así nos fue



12496118_242856849383307_4703541926704521312_o

Vale, esto del room escape no es nada nuevo. Seguramente ya habréis probado uno, y sino, no sabéis lo que os estáis perdiendo. Os ponemos en contexto: hace ya tiempo que si te apetece jugar, no tienes porqué hacerlo solo sobre un tablero de mesa. La evolución también ha llegado al mundo de los juegos, y ahora el reto es conseguir la mayor sensación de realidad posible. No, no estas jugando: lo estás viviendo. No eres una pieza en un tablero, eres tú mismo experimentando sensaciones y emociones en un terreno físico de juego. Y es aquí donde los room escapes han encontrado la clave de su popularidad, ya que han conseguido una popularidad y visibilidad que no han tenido nunca los juegos de rol o los cosplay. La premisa es sencilla: tienes una hora, estás encerrado en una habitación y tendrás que descifrar una serie de enigma y problemas de lógica para poder encontrar las claves y llaves correctas y salir dentro del tiempo estipulado. Pero para adornar aún más la fantasía, cada room escape se hace bajo una temática, y las hay de todos los tipos posibles: cómicos, de suspense, didácticos, y muy pero que muy terroríficos. Estos últimos no son aptos para aprensivos, porque se consigue tal nivel de veracidad que realmente parece que la vida te vaya en ello, literalmente.

Y todo comenzó en en 2009 en Sillicon Valley, cuando un grupo de informáticos decidieron darle vida a los relatos de Agatha Christie, creando un juego en equipo que suponía descifrar enigmas y salir de una habitación en una hora. Y a partir de ahí, el resto del mundo se vio contagiado por la fiebre del room escape, pero en Europa entraron por Hungría, donde actualmente hay más de 120 salas. Y es que precisamente otra de las claves del éxito del room escape es una teoría de psicología que nace del psicólogo húngaro Muhály Csíkszentmihályi, la Teoría del Flujo (o Flow). En ella, el psicólogo decía que la felicidad se alcanzaba a través de la experiencia positiva, es decir, ese momento en el que estás absorto en una actividad que supone un reto y una oportunidad para demostrar tus habilidades, te diviertes a la vez, y sacarás conclusiones de las que aprender. Así se alcanza el llamado “estado de flujo”, un estado mental donde las ideas fluyes y por consecuente, llega la felicidad. Eso es precisamente el room escape: diversión y estímulo a partes iguales.

lock_clock

Con todo esto sabido, recibimos la invitación de Lock Clock, una sala de apertura reciente en Barcelona y cuya ubicación es inmejorable: cerca de Portal del Ángel, al lado del mítico Quatre Gats. Allí podréis encontrar dos propuestas: una centrada en la figura y obra de Antoni Gaudí, y otra, una aventura en búsqueda de un tesoro azteca por la infinidad de los mares. Pronto habrá una tercera experiencia planteada a lo Resacón en las Vegas, lo que promete muchas risas en el proceso. Nosotros decidimos ponernos el parche e izar la bandera pirata para retarnos a encontrar el tesoro azteca, y cuando lo consigamos tendremos nuestra preciada libertad. Muchas empresas hacen room escapes como parte de su estrategia de team building, así que nos lanzamos a ello con toda la voluntad del mundo. Éramos cinco personas, algunos vírgenes en esto del room escape, y otros con una experiencia de dos, así que en general lo pillamos con muchas ganas. La incógnita era: ¿acabaríamos de los pelos al acabar la sesión?

Primero, la Game Master (importante remarcar que se trataba de una mujer, ya que hay pocas que ejercen este papel) nos explica que estamos en el camarote del capitán en un antiguo galeón español, que el barco se hunde, y que tenemos una hora para encontrar el tesoro y evitar la catástrofe. Vale, muy bien, todo controlado, no puede ser muy difícil. Nos sueltan ahí, y encontramos al capitán en formato calavera, y un montón de potenciales pistas. Lo peor de estas situaciones es que el bagaje que todos llevamos de haber jugado al Cluedo, juega en nuestra contra: todo es una posible pista. ¿Y esa pelusa, es quizás un enigma a resolver? Probablemente no. Lo mejor es dejarse llevar, hacer brainstorming de ideas, y reírte hasta de tus propios errores. Al final, encontrar las monedas es lo de menos. Pero si lo consigues sales de ahí con un subidón, que ríete tú del puenting. Y sí, seguimos hablándonos, aunque ya sabemos a quién se le da mejor o peor los juegos de lógica.

No os vamos a desvelar más porque el resto lo tenéis que descubrir vosotros: Lock Clock nos propuso una hora de diversión y nos puso el reto de demostrar nuestras habilidades, incluso a los más reticentes. Y acabamos todos levantando la botella, con el parche puesto y con pelucas posando para la foto de la victoria. Repetiremos y recomendado al 100%.

980763_239059493096376_3751931640545276558_o

lamono_lockclock

  • popup news

  • newsletter & social

  • advertisement

También te puede interesar.

jueves, noviembre 14th, 2019

Observar, conectar, celebrar: manual de creatividad

- Books CULTURE -
jueves, noviembre 14th, 2019

tu cita con el arte en We Draw

- ART EVENTS Illustration -
miércoles, noviembre 13th, 2019

Motown celebra su cumpleaños con Carhartt WIP

- Agenda EVENTS FEATURES STYLE -