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Transgredir la norma para educar: graffiti y skate por la transformación social

martes, junio 19th, 2018 | T: lamono

Barreras para expresarse, barreras para estudiar, barreras para elegir tu futuro que se convierten en barreras personales. La sociedad del primer mundo impone límites a nuestros sueños y aún más a aquellos que no tienen la suerte de crecer en un entorno favorable. Hay quienes nacen en familias desestructuradas y en zonas vulnerables, donde es muy fácil perderse cuando eres joven eligiendo sin darte cuenta el camino equivocado. Y de repente, descubres que aprender y sentirte realizado te empuja a estar vivo, a rescatar esa esencia propia que nos roba un sistema que tiene cierto recelo a la libertad de expresión. El arte, la música y el deporte urbano son sinónimo de pureza, una creación de la mismísima realidad que vivimos libre de cualquier influencia opresora. Así pues, en Badalona se ha creado una cultura urbana muy fuerte, aquella que despierta cada vez que algunos jóvenes se juntan en cualquier plaza o calle con un spray o un skate para liberarse de su rabia contra el mundo. Pablo Álvarez con Krear-T y Alberto Duran con Produce y Colabora luchan día a día para transformar esa realidad con el graffiti y el skateboarding. Hemos estado con ellos para conocerlos y sentir a flor de piel cómo el arte y la educación curan las fracturas sociales. T: Nora Muixí / F: Sergi Amoedo

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Pablo y Alberto se conocieron cuando tenían quince años en el Skatepark del barrio de Bufala, en Badalona. ”Allí empecé a ver cómo se gestionaba el proyecto del parque de Los Planos y el planteamiento de skate y educación que había detrás”, cuenta Pablo. Con el tiempo se reencontraron, y se dieron cuenta de que uno desde el graffiti y el otro desde el skate habían emprendido dos proyectos muy parecidos. Los dos parten del mismo lema: Hacer lo que puedes con lo que tienes en las manos. ”Tu eres skater o grafitero y sabes que tienes unas herramientas muy útiles para transmitir una serie de valores y hacer que una persona se sienta bien haciendo sus propias creaciones”, explica Pablo. Por otro lado, tanto Krear-t como Produce y Colabora enseñan a los jóvenes a escucharse mutuamente, respetar las opiniones de los demás y que expresen lo que tienen en su mente. Alberto y Pablo ven el skate y el grafiti como herramientas canalizadoras y culturales porque otorgan una identidad y una posición en el mundo; se basan en el respeto, la diversión, y en mejorar personalmente y colectivamente. ‘’Se trata de poder aprender algo y relacionarlo con tus habilidades y experiencias personales. Una transformación que no se queda solo en palabras, es vivencial’’, explica Pablo.

KREAR-T

”Empiezas a ver peña con sprays haciendo dibujos muy raros pero, a la vez, alucinantes y con muchos colores. Son cosas que te chocan a primera vista’’, cuenta Pablo Álvarez. Este grafitero creció en el barrio de Llefià de Badalona, donde encontró sus primeras referencias en el mundo del graffiti: ‘’Empecé a fijarme en algunos artistas que cada día hacían cosas nuevas. Fue ese romanticismo el que me enganchó”. ¿Y cuáles son las raíces de Krear-T? Todo empezó cuando Mireia, una trabajadora del Ayuntamiento de Badalona organizó a un grupo de graffiteros para hacer una acción social en el barrio de la Salut. ”A partir de ahí, empezamos a hacer equipo y, como Mireia no era graffitera nos preguntó: ¿Cómo se hace esto? Entonces nos dejó ser nosotros mismos y ella nos ayudó a hacer los temas más formales, como la coordinación de los talleres etc.”, cuenta el graffitero. Los más veteranos de Krear-T reconocen que fue como una madrina para ellos y el hecho de que les dejara ser ellos mismos hizo que el proyecto fluyera de forma muy natural y espontánea. ‘’En Krear-T sin darnos cuenta estamos educando’’, reconoce Pablo. A parte del graffiti, Pablo es estudiante de psicología, lo que le ha permitido ir integrando y aplicando sus conocimientos con los chavales de Krear-T. ‘’La educación social también es muy importante para entender el proceso de aprendizaje de las personas. A mí me ha permitido observar cómo actúan en los diferentes escenarios, y descubrir que adoptan distintos roles’’. Gracias al intenso trabajo que Pablo ha realizado con Krear-T, le han llovido varias ofertas para trabajar como educador en centros y dinamización de espacios.

Nos encontramos en el Parque de la Bobila de Badalona, donde skaters y graffiteros (y todo el que se ofrezca) trabajan juntos para construir un Skatepark. Pablo se encuentra con tres miembros de Krear-T; Oscar y Tratos (su apodo), dos chicos adolescentes, y David, que ronda los treinta años como Pablo. ”Ellos son Krear-T. Yo me dedico a llamarlos por teléfono”, dice Pablo entre carcajadas. Tratos deja atrás la timidez, y alza la voz para contar que Pablo fue quien le enseñó a pintar grafitis. Oscar se une al lío: ”Yo hago graffitis desde hace 5 años, y hace 2 años me enteré de la existencia de Krear-T. Me dijeron: Oye tú, tienes que probar esto. Y mira me gustó el rollo legal”, nadie puede evitar reírse. Y es que la barrera entre lo ilegal y legal marca la lucha del artista graffitero. ‘’Las letras están mal vistas normalmente, a no ser que sea algo muy currado. Y los dibujos están bien vistos. Se empieza por las letras y, a medida que vas avanzando, expandes tu creatividad’’, cuenta Oscar. Pablo cree que lo que determina si el grafiti es arte, es el contexto no la pintura en sí. Entonces se considera si está bien o no en función de donde lo pintas o si tienes permiso, ¿y dónde queda la libertad creativa? Está claro que de alguna manera hay que llegar a acuerdos para que se considere el arte callejero como ”legal”. Por eso Pablo insiste en que esos pactos deben contemplar tanto las proposiciones de una persona como la libertad creativa del artista. ”Si voy a hacer lo mismo en un sitio que en otro pero en uno me llaman delincuente y en otro lugar con permiso me van a llamar artista, pues estamos en una contradicción muy grande”. A pesar de que están claras las dos partes, la libertad del graffitero sigue siendo un tema controvertido. ”No puede ser totalmente libre el graffiti pero que nos dejen algún sitio al menos…”, suelta Oscar. Cuando quieren pintar buscan fachadas limpias, y ahí es cuando empiezan los problemas. Krear-T trabaja en la Asociación de vecinos de Juan Valera, en el barrio de la Salut. A veces intervienen en colegios, centros de convivencia o en medio de la calle mismo. Este proyecto promueve el arte como vía de escape para aquellos que en ocasiones se sienten perdidos e incomprendidos en esta sociedad desigual, sumado a la idea de alejar el grafiti de la ilegalidad.

El graffiti como herramienta de transformación social

El graffiti es una herramienta educativa al igual que existen los colegios, los casales, los centros de menores. Éstos son excusas simplemente para transmitir la cultura, para decirnos cómo debemos hacer las cosas, lo que está bien lo que está mal… A parte de un mensaje básico basado en la paz como dice la Declaración del Hip Hop de 2003. Una excusa para transmitir qué hacemos, quiénes somos y dar significados y sobretodo poder sentirnos integrados en una sociedad. Según Pablo, tanto la educación como el graffiti están en constante evolución. Todo lo que vayas aprendiendo es lo que va a hacer avanzar a tu grupo. En función de las necesidades que vayan surgiendo, el graffiti y la educación se van moviendo, evolucionando al ritmo del cambio. ‘’Los estilos del graffiti van cambiando, y antes cuando la liabas te pegaban con una regla en los dedos, y ahora tienes a un equipo psicopedagógico detrás ayudándote’’, asegura el graffitero y educador social.

‘’Empatizo mucho mejor con la gente porque con Krear-t he podido hacer de monitor. Me ha hecho darme cuenta de muchos errores que cometía cuando era un crío, que no le hacía caso a nadie. He cambiado bastante aprendiendo a empatizar con los demás y aparte ahora me como menos multas, soy más legal’’, cuenta Oscar. ‘’Yo solo llevo un año, y no pinto muy bien todavía, pero para mí significó encontrar otra familia’’. Cuando me enteré del programa, de que iban a los colegios a enseñarles a los niños quise unirme para ayudarles. Te sientes bien.”, comenta David. Krear-T es como una familia. Para ellos, tanto el proyecto como el graffiti en sí se definen en una sola palabra: transformación. Cualquier cosa que altere el entorno tiene el poder de transformar la realidad. ”Aunque, como decían en Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, dice Pablo entre risas. Por eso, insiste en saber cómo usar ese poder, ya que transformar también es destruir. Tanto Pablo como la mayoría de los miembros de Krear-T han crecido en un entorno de exclusión social pero no les gusta etiquetarlo con esa expresión; más bien son personas que han crecido en un lugar donde no han podido elegir nada, les ha tocado y ya está.

En el parque de la Bobila o en el skatepark de Baró de Viver, mientras unos hacen skate, otros pintan. Transgresión total. ‘’¿Tu cuando eres adolescente qué quieres hacer? Liarla, y qué mejor que haciendo graffiti o skate’’, reconoce Pablo. ”Encima viene todo de la misma cultura”, puntualiza Óscar. Según Pablo Álvarez el grafiti engancha, es algo que te remueve cada día sin saber porqué. ”No dejamos de transgredir porque el graffiti es así, aunque te enseñamos a liarla pero bien liada. No queremos convertir el graffiti en una herramienta de destrucción y daño sino en algo con lo que expresarte desde el respeto sin pisar a los demás’’, asegura el graffitero. Una de las bases educativas de Krear-t es que los jóvenes amantes del graffiti aprendan a reconocer las habilidades de los demás, y eso les da la oportunidad de tener más referentes y mejorar personalmente. Según estos graffiteros de Badalona, en el arte callejero la calidad pictórica o el estilo no define quién eres sino lo que tú haces con él, es como ponerte a prueba a ti mismo con distintas técnicas y, sobretodo, respetar a los demás”. Pablo se ha dado cuenta de que muchos de los jóvenes que se unen a Krear-T, aunque hayan dejado los estudios o no sepan qué hacer con sus vidas, se dan cuenta de que sirven para algo; no todo está perdido. ”Algunos pintando, otros dinamizando los grupos pero cada uno encuentra sus habilidades para desarrollarse personalmente ayudando a que los demás también puedan hacerlo. Con eso dejas de sentirte un cero a la izquierda”. Se cuidan mutuamente, se hacen compañía dentro y fuera del proyecto: esta comunidad creativa y social es una pura lección de humanidad.

Desde 2011 entra y sale gente de Krear-T, aunque nadie se va para siempre. Cada uno tiene una habilidad: Oscar empatiza mejor, mientras que David llegó una vez a una clase de cuarto de primaria (sin haber hecho de profesor en su vida) llevando a 20 personas, dirá que no sabe pintar pero sabe dinamizar grupos mejor que nadie.

La educación social es muy importante para entender el proceso de aprendizaje de las personas. A mí me ha permitido observar cómo actúan en los diferentes escenarios, y descubrir que adoptan distintos roles

Produce y Colabora

Todo lo que te ocurre a lo largo de la vida acaba determinando tu personalidad. Alberto Duran sufrió cáncer cuando era sólo un crío y consiguió salir de ello. ‘’Para mí la vida tiene mucho valor ¿Y qué mejor que aprovecharla ayudando a los demás?’’, asegura Alberto. Durante la adolescencia, este chico de Badalona perdió la motivación por estudiar, debido en parte a una cierta dislexia, y decidió ponerse a trabajar junto a su padre en la empresa familiar de lampisteria. A partir de ahí, empezó a experimentar con la madera haciendo rampas y módulos. También se interesó por las herramientas que se utilizaban para pulir el hormigón de las pistas de skate. De esta forma, supo encontrar su camino gracias a la pasión por el patín y las ganas de sacar provecho a la vida, que lo animaron a crear una labor educativa con una tabla y cuatro ruedas. ‘’El skate es una forma de vida basada en un deporte que te enseña a compartir y establecer un vínculo muy fuerte con las personas que comparten el espacio donde practicas’’, explica Alberto. Según este educador del mundo del patín, hoy en día el skateboarding puede tener muchas salidas profesionales: monitor de skate, constructor de pistas, fotógrafo, filmer, o hasta promotor de redes sociales de distintas marcas y asociaciones. Produce y Colabora es su marca personal donde promueve clases de skate para niños tanto de Barcelona como Badalona, y la dinamización de los skateparks. Además, Alberto Duran junto a otros skaters veteranos colabora en el Pla de Barris, un proyecto del Ayuntamiento de Barcelona que invierte 150 millones de euros para reducir las desigualdades sociales en 16 barrios distribuidos en 3 ejes: Besòs, Muntanya Turons y Litoral. Desde esta iniciativa, realizan clases de skate tanto en plazas del distrito de Sant Andreu, en Baró de Viver y en Trinitat. ‘’Les enseñamos los valores de compartir, respetar y también de divertirse por encima de todo. Por mucho que sea un deporte, no promocionamos la competición sino la superación personal’’, asegura Alberto.

No recibe ninguna ganancia económica, pero para él ya es suficiente que los chicos, en los cuales se ve a él reflejado de niño, tengan un espacio seguro donde patinar y reciban clases de skate. Alberto es un ejemplo de superación y de motivación para aquellos chavales que no saben dirigir su tiempo libre. El skater asegura que uno de los objetivos de Produce y Colabora es poder hacer escuela; tener uno o dos monitores haciendo clases de skate en el espacio con los niños invitando a entidades y centros educativos de secundaria para que participen. Por otro lado, hacen talleres de construcción de rampas para crear nuevos elementos.

La Bobila Skate Project

Cuando se habla de skate en Barcelona a todo el mundo se le pasa por la cabeza el MACBA. Si es verdad que se ha convertido en un punto de referencia mundial para los apasionados del patín pero no es la única zona de la ciudad donde se ha creado una cultura urbana en la cual el skate marca la diferencia. La comunidad que se ha formado en Badalona es una de las más puras; allí se ha creado una verdadera familia unida por las cuatro ruedas del patín. Skaters como Alberto Duran lleva patinando desde hace más de 15 años y ha dedicado parte de su vida a mejorar las condiciones de los parques donde los skaters van a practicar y divertirse. Todo empezó en el Skatepark de Los Planos (situado en Santa Coloma), donde se creó una comunidad muy fuerte basada en la educación y la cultura urbana, la cual sirvió de ejemplo para aquellos que ahora trabajan en la creación del Skatepark de La Bobila. ¿Y cómo empezó el proyecto? Pues nació hace cuatro años motivado por la preocupación de unos chavales que querían un espacio donde poder patinar libremente. ‘’Un par de chicos del barrio de Búfala de Badalona, se pusieron en contacto conmigo porque en aquella época nos había dado por hacer barandillas hasta el punto de que fuimos a colar una en el MACBA. Estos chicos sabían que hacíamos rampas y barandillas así que nos pidieron ayuda para construir un Skatepark en el parque de La Bobila’’, explica Alberto. Allí nacieron las raíces de La Bobila Skate Project y, hoy en día, Alberto Duran y Toni López (otro skater fundador del proyecto) trabajan junto a todo el que se ofrezca en la construcción de un Skatepark basado en el sistema DIY (Do It Yourself). ‘’Antes era un sitio abandonado donde había delincuencia y ruinas. Cuando iba a trabajar siempre pasaba por allí y pensaba que era un buen sitio para patinar’’, asegura Toni López. El parque de la Bobila es un sitio callejero sin duda, apartado de la Barcelona cosmopolita más conocida por los turistas. Se trata de un lugar auténtico ya que está construido y autogestionado por skaters de Badalona que quieren que las nuevas generaciones tengan un espacio en condiciones donde disfrutar. Es un sitio callejero y sin contratos pero que ha fluido por su propia esencia. Toni López consigue dinero a partir de sorteos por Facebook y haciendo ropa de La Bobila que se vende en la tienda de skate del barrio; la de toda la vida. Está hecho por y para skaters asegura Alberto: ‘’Cada vez más gente conoce el parque y muchos skaters que visitan Barcelona pasan también por aquí, no solo por el MACBA como algunos’’. Mientras Alberto habla del proyecto, se puede percibir la ilusión y el empeño que siente por este trabajo. Y es que la satisfacción de poder dar a los demás algo que siempre deseaste tener cuando eras niño debe ser muy gratificante. Dicen que dar es recibir y, ¿Qué mejor ejemplo que esta comunidad?.

Es un domingo por la mañana: día en el que se reúnen cada semana para trabajar en la construcción del Skatepark de La Bobila. Vamos a ver con nuestros propios ojos por primera vez qué se cuece en el Skatepark de La Bobila. No hay mucha gente pero sí están los más fieles al proyecto; los de siempre. “No es fácil que a los niños les nazca ayudar aunque luego disfruten del skatepark y nuestras actividades. Entre todos los veteranos en el proyecto que se encuentran hoy, destaca un chaval de unos diecisiete años. Se llama Álex. Nos llama la curiosidad que esté un domingo ayudando y trabajando desde bien temprano”. Él es el único que está siempre dispuesto a colaborar. Y eso es un milagro. Será mi heredero’’, dice Alberto entre risas. Álex ya hace de coordinador y de jefe de grupo recogiendo a los chavales para que vayan a las clases de skate de La Bobila. ‘’Me motivó el hecho de poder convencer a los chavales para que se animaran a patinar, y también dar material de skate a aquellos que no tienen dinero para comprarlo’’. Parece que a este joven skater se le contagiaron las ganas de ayudar y la satisfacción que eso conlleva. Nos encontramos en el skatepark de la Bobila, donde algunos skaters trabajan duramente construyendo DIY (Do it Yoursef) y los graffiteros pintando el logo de Produce y Colabora en la pista. Mientras Pablo hace magia con el spray, nos cuenta que Tratos, uno de los jóvenes que entrevistamos el primer día, no ha podido venir porque no le han dejado salir del centro de menores donde vive. ”Estaba muy ilusionado porque le habéis hecho su primera entrevista”, confiesa Pablo. Se conocieron cuando el graffitero ejercía de educador social en el centro donde se encontraba Tratos; lo animó a formar parte de Krear-T, y allí se motivó a pintar. Para recordar su presencia, Pablo ha traído caretas con el rostro de Tratos y así hacerle un pequeño homenaje: ”Vivir en un lugar así es muy difícil pero por movidas de malos tratos tuvo que ingresar allí. Además, no siempre que queremos le dejan salir: se merece nuestro apoyo”. Pablo asegura que irá a por él lo más pronto posible para sacarlo a pintar.

La pintura, los patinadores, la música, la barbacoa: cuesta irse de aquí. En un momento se crea un ambiente donde cualquiera es libre de hacer lo que desee; puedes ver skaters pintando o graffiteros patinando. Producir y colaborar es la cuestión. No importa quién seas ni de donde vengas, quién quiera está invitado a aportar su granito de arena. Nos alejamos poco a poco —literalmente embobados— observando lo bonito que se ve el parque desde lejos con tanta gente disfrutando, creando y compartiendo con los demás. Justo se acerca una señora mayor que también se queda mirando a nuestro lado y nos dice con toda confianza: ‘’Estos niños disfrutan muchísimo aquí. Es una maravilla que hagan esto’’. Aunque la señora no entienda mucho lo que se cuece en el parque de La Bobila, puede percibir la buena vibra que transmite el ambiente. Y así es como estos jóvenes han conseguido crear su mundo aparte, donde la única regla que vale es el arte de ser uno mismo.

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