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artesanos e influencers: profesiones de toda la vida, a la luz de instagram

martes, marzo 20th, 2018 | T: lamono

Solo hace falta salir a la calle para ver en qué sociedad vivimos. A pesar de que hay más de un bar por manzana, siempre tienen gente dentro. Las calles céntricas están a rebosar cualquier día de la semana y los centros comerciales son el punto de encuentro por excelencia. El consumo forma parte de nuestra vida diaria y, aunque muchos no sean conscientes, eso deriva en una menor apreciación por las cosas y en un malgasto de los recursos naturales. Pero en medio de este panorama apocalíptico, se hace la luz: en los últimos años parece que el interés hacia los productos artesanales ha vuelto, ¿será verdad o es una tendencia nacida de las redes sociales? Para descubrirlo, hemos hablado con seis creadores de Barcelona, que nos cuentan sus valores en sus proyectos handmade, así admiramos en primera persona esa belleza que solo tienen las cosas hechas a mano. T: Nora Muixí y Mireia Toledo F: @sergi_amoedo

instagram.com/hojiceramics

instagram.com/barnabrew

instagram.com/bravafabrics

instagram.com/ladiesgentlemenbcn

instagram.com/urbanshepherdsboots

“No es moda, es música, diseño, ilustración y diversión”, así define Brava Fabrics su co-fundador Ramón Barbero. El comercio justo es su valor más preciado junto con materiales de calidad y productos que consiguen ser cómodos y originales al mismo tiempo, lo que Barbero llama “ropa con alma”. Barbero y su socio decidieron lanzarse al sector de la moda al ver que, a pesar de que la industria estaba en auge, había pocas alternativas en cuanto al diseño, sobre todo de ropa masculina. Para crear nuevos estampados se inspiran en la parte cultural (música, cine, festivales, ciudades de Europa, componentes orientales), referentes que nos conectan con nuestro estilo de vida. En cuanto a los tejidos, trabajan con los especialistas de cada tipo y con materiales certificados.

Barbero es nuestra voz disonante porque contrariamente a los demás entrevistados, no piensa que haya habido un boom en la vuelta a productos artesanales o concebidos como tal. Para él se trata de una tendencia que siempre ha acompañado al ser humano aunque hay sociedades en que está más integrada que en otras. Lo que sí parece estar tomando forma es la consciencia antes de comprar algo, saber qué hay detrás y decidirse por el respeto hacia el trabajo y la naturaleza.

“Lo que sí parece estar tomando forma es la consciencia antes de comprar algo, saber qué hay detrás y decidirse por el respeto hacia el trabajo y la naturaleza”

Desde el Portugal más tradicional, Tiago Máximo nos trae unas botas de cuero hechas totalmente de forma manual, un proceso que aprendió de artesanos que dedicaron toda su vida a ello y que él ha traído hasta la ciudad Condal bajo el nombre Urban Sheperds. Tras perder el trabajo como enfermero, emprendió este camino y, en estos casi tres años que lleva funcionando, los clientes que entran en su pequeña tienda/taller no paran de crecer. Uno de los motivos que lo llevaron a crear la marca fue mantener un producto a pesar del paso del tiempo. Por supuesto va innovando en cuanto a materiales y diseños, pero el background es claro: botas clásicas de trabajo portuguesas. Con un cuidado adecuado, las botas pueden durar muchísimos años, prácticamente toda la vida; Tiago nos cuenta que, en su opinión, el consumismo tal y como lo conoce la sociedad moderna se ha quedado obsoleto: la gente está despertando y el planeta lo va a agradecer.

 

Ladies and Gentlemen es el negocio de Andrea Pablo y su mujer, un reciente matrimonio que decidieron hace tres años juntar sus habilidades artísticas y crear su propia marca. Lo que empezó con la idea de una boutique masculina combinada con joyería de calidad ha ido viviendo pequeños cambios a causa de la evolución propia de un negocio joven, pero siempre se han mantenido fieles a su esencia: hacer algo único en Barcelona. No son solo una marca, son un estilo. Desde hace unos pocos meses están estrenando nuevo local en Poblenou, un sitio acogedor que cuenta con el espacio suficiente para tener un pequeño taller para que cada uno de rienda suelta a su imaginación: ella creando delantales y él, joyas forjadas de cero. Como cliente, las posibilidades son infinitas: basta con que tengas una idea en mente para que ellos te lo hagan realidad.

Esta completa dedicación a la personalización supone empezar una pieza desde cero y, si a eso le sumamos unos materiales de primera calidad y el trabajo a mano, el precio, por ajustado que esté, supera las expectativas de algunos clientes. Para Pablo, es una cuestión de conciencia y aún queda mucho por hacer en este sentido. Hoy por hoy, Instagram es su gran escaparate, a través del cual se están dando a conocer cada vez más hasta el punto de vender gran parte de sus productos a través de esta plataforma.

‘’Cuando trabajas en el ámbito artístico siempre te llama la atención todo lo relacionado con la artesanía y el uso de los materiales’’ afirma Marta Fuertes, quién reconoce que siempre le ha gustado explorar diferentes lenguajes y, a partir de una serie de cursos y talleres, encontró su verdadera pasión por los tapices textiles. Lo que más le enganchó fue el hecho de que disfrutaba mucho con el proceso de elaboración, algo que en su ámbito profesional le resulta muy difícil debido a la presión. A esto, se le suma la conexión que siente con la naturaleza, la cual le permite conectar con ella misma y su entorno. De toda esta mezcla de ingredientes nace Sloow Project, un proyecto que desprende mucha dedicación y delicadeza en una serie de cabeceros y colgadores de plantas que podéis encontrar ya en su perfil de Instagram. Además de ser preciosas, estas piezas están elaboradas con productos naturales, como las maderas que recoge Marta en sus paseos por la montaña. La artista destaca la importancia de que los consumidores tomemos conciencia y aprendamos a realizar un consumo responsable y de calidad. ‘’Todos formamos parte de esta cadena de consumismo, motivados por la búsqueda de la felicidad a través de los objetos… ¡Grave error! La belleza, la felicidad y el éxito no se logran con objetos, aunque la publicidad trate de convencernos de lo contrario…’’, reconoce Marta. También hace hincapié en la valoración de las deplorables condiciones laborales bajo las que se trabaja en muchos países para conseguir establecer precios bajos y seguir haciendo rodar la cadena de la producción en masa.

Todos formamos parte de esta cadena de consumismo, motivados por la búsqueda de la felicidad a través de los objetos... ¡Grave error!

No podíamos olvidarnos de la cerveza, uno de los sectores que está en auge a nivel artesano. Barna Brew es uno de los lugares preferidos para los amantes de la birra artesana, tanto residentes como visitantes de la ciudad Condal. El proyecto de Alex Lazarowicz nació a partir de su experiencia como consumidor: su paladar vivía acostumbrado a la cerveza industrial hasta que descubrió el mundo de la cerveza artesana en Bruselas. Allí descubrió diferentes sabores y estilos donde se trataba la cerveza como se cata y se cuida aquí el vino. A base de algunos cursos y  contactos, inició un proyecto propio en Bélgica hasta que se percató de que en Barcelona empezaba a moverse un cierto interés por la cerveza artesana y vio la oportunidad para cambiar su vida y empezar un nuevo proyecto. Y oye, no les va nada mal.

En este ámbito, la artesanía lleva un paso por delante. Según Alex Lazarowicz, el consumidor ya es muy consciente de la calidad del producto y  sabe apreciar la materia prima utilizada, los sabores y conoce la variedad de marcas existentes. ”Ahora la mayoría ya conoce que es el estilo Ipa, algo que supone un gran avance para nosotros”. Sin embargo, el aumento del mercado de la cerveza artesana está arrastrando en sí: ¿la etiqueta de artesano se basa en cómo lo haces o en el tamaño del proceso de producción?

Esto se debe, principalmente, a las grandes productoras artesanas en Estados Unidos, que ocupa un 13% de la cuota de mercado gracias a su cultura cervecera y que están planteando distribuir la birra artesana alrededor del mundo. Alex cree que si el método sigue siendo artesano, no importa que se produzca en cantidades más grandes. Hay procesos técnicos como filtración y pasteurización que estos artesanos empiezan a hacer para enviar a otros sitios del mundo. ‘’No obstante, la levadura podría estropearse en este proceso si no hay buenas temperaturas pero si llegamos a poder filtrar el producto podría solucionarse, pero ¿podría considerarse artesano?’’, se pregunta el creador de Barna Brew.

”Ahora la mayoría ya conoce que es el estilo Ipa, algo que supone un gran avance para nosotros”

A Julia siempre le había interesado la cerámica y de pequeña había hecho cursos de modelado pero no volvió a tocar el barro hasta hace cuatro años, cuando empezó a probar el torno, y decidió dedicarse a ello gracias al buen feedback que empezó a recibir de los productos que creaba. Además, se dio cuenta de que ocho horas en un taller eran pura satisfacción para ella, lo disfruta de verdad. El proyecto Hoji Ceramics nació hace solamente medio año cuando Julia decidió promocionar su marca potenciándola en las redes sociales como Instagram. Esa motivación surgió con un par de pedidos de clientes que la habían conocido por el boca a boca.

‘’Todo va ligado. Siempre ha habido muchos artesanos pero hoy en día la artesanía es más visible gracias a las redes sociales’’, asegura Julia. Por tanto, ahora todo el mundo puede acceder más fácilmente a la artesanía y, a parte, según la ceramista, los consumidores empiezan a comprar productos más especiales que se alejan de la producción en masa. Julia incide en que esta mayor apreciación de la artesanía ha provocado el surgimiento de campañas de marketing que etiquetan productos como handmade aunque no lo sean. Sin embargo, añade que empresas como Ikea están apoyando a los artistas contratando artesanos para que hagan pequeñas colecciones. En su opinión, en España queda mucho trabajo por hacer para que la gente valore los productos artesanos. Así pues, la ceramista incide en lo difícil que resulta vender en los mercadillos donde suele ir a exponer su riguroso trabajo ya que ‘’hay mucha gente que trata de regatear los precios de mis productos porque no están de acuerdo con el precio’’.

En el magnífico taller donde trabaja Julia encontramos gente de todas las edades que han convertido la cerámica en un refugio, muchas de estas personas con el objetivo de desconectar de la rutina sin centrarse tanto en el producto final. En cuanto al ámbito profesional, la artista destaca que no hay una gran competencia pero sí que hay ceramistas que pueden bajar los precios porque tienen su propio taller o trabajan en molde. ‘’Yo por ejemplo, uso el torno y eso son muchas horas de trabajo intenso. Si trabajara de otra forma, con más moldes podría poner unos precios más asequibles’’. Al final todo recae en la valorización del producto: ella cree que si aumentara la conciencia del consumidor hacia la cerámica artesana, la competencia y los precios bajarían, sin duda.

“Los consumidores empiezan a  comprar productos más especiales que se alejan de la producción en masa”

Si algo tienen en común los creadores de estas marcas es la pasión por lo que empezó siendo un hobby y ahora se ha convertido en su oficio. Para unos se trataba de una afición desconocida, para otros esa vocecita que les animaba a dedicarse en cuerpo y alma a aquello que les hace feliz. Sea como sea, todos se han lanzado al mundo del emprendedor con unos valores muy claros: respeto, autenticidad y calidad.

Pero no todo es tan bonito, ya que medio mundo ha sucumbido al consumo masivo y el otro medio trabaja para poder hacerlo posible en condiciones deplorables y sin importar a qué precio, no solo monetario sino también ambiental. Sin embargo, saberlo no parece importarnos porque nuestra búsqueda se centra únicamente en el precio. Todos nuestros entrevistados coinciden en que cambiar la mentalidad actual es lo más difícil, aunque empieza a surgir una cierta tendencia por lo artesano porque estamos en un momento en el que la gente se está cansando de ver lo mismo allí donde va y empieza a buscar productos diferentes y únicos. El problema reside en que todavía no se valora el trabajo y dedicación que hay detrás de estos trabajos, los cuales tienen que compensarse con un valor añadido en el precio. El planteamiento es sencillo: decidir entre dos camisas que te durarán años o comprar diez cada año e ir renovándose. En los valores de cada uno está la respuesta. A parte, como apunta Julia de Hoji Ceramics, si se compraran más productos artesanos, la ley de la oferta y demanda haría el resto: los precios se equilibrarían. Aunque poco a poco va perdiendo adeptos, sigue ganando la industria de masas.

“La mayor apreciación de la artesanía ha provocado el surgimiento de campañas de marketing que etiquetan productos como handmade aunque no lo sean”

Sin embargo, lo que sí parece estar calando, poco a poco, en la sociedad son las consecuencias que tiene este consumo masivo en los recursos naturales. Nos preocupamos más de los materiales, es decir, saber qué lleva lo que compramos y su origen, por lo que esta vía podría ser también una de las razones que nos llevan de nuevo a comprar productos hechos a mano. Además, al tratarse de una producción menor, muchas veces por encargo, se crea únicamente aquello que va a ser consumido, sin excesos.  Por otra parte, internet también juega un papel importante en esta percepción, concretamente las redes sociales, que se han convertido en la vía de contacto por excelencia entre vendedores y compradores hasta el punto de que las webs están quedando en un segundo plano.

Visto lo visto, todavía queda mucho por hacer y desarrollar en el mercado artesanal. Ellos no tienen prisa. Disfrutan del arte y ese es el mejor placer del artista. Sin duda, los seis artistas coinciden en que las redes sociales han marcado un antes y un después y, ahora, cualquier persona alrededor del mundo puede conocer el trabajo de un artesano emprendedor. No obstante, el éxito no está asegurado. Uno de los mayores retos del artesano resulta convencer al consumidor de que elija con consciencia y pague ese valor añadido por un producto de calidad y, en ocasiones, comprometido con el medio ambiente. La cultura consumista es el mayor obstáculo para la artesanía y, además, resulta un grave problema para el medio ambiente. Quizás sería más sostenible valorar el hecho de tener solo unos zapatos de vestir de calidad y artesanos que no tener cinco pares baratos y de mala calidad. ¿Podríamos decir que se está produciendo una revolución handmade? Todo empieza en la consciencia de todos.

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