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#lamonoSIGNATURES: PILAR ALBARRACÍN: PARADOJA, FOLCLORE Y SOUVENIRS



Su trabajo es irónico, lúcido, dicotómico, surrealista, coherente. Como los fundamentos que expone con locuacidad sevillana. Su lucha es personal, es política, no entiende un factor alejado de otro en términos morales o éticos. Siempre ha criticado las desigualdades, los prejuicios y los estereotipos de género. A través de la tradición ha creado su propia imaginería, una manera punzante y colorista de revisar la sociedad española desde la contemporaneidad. Pongamos por ahora solo un ejemplo: colgarse de un edificio y bajar descalza con un traje de faralaes (la obra es “Le duende volé”, y data de 2012).

Su multidisciplinariedad es algo de lo que habla con cierta gracia: “Cuando comencé en la licenciatura de Bellas Artes pensé: “Si yo no sé dibujar” (se negaba entonces la evidencia). Pero le quedaban pocas balas: ya había dejado Psicología y no podía cambiar de nuevo. Mejor: dibujo (sí, dibujo), fotografía, bordado, video, instalación, performance, escultura, taxidermia… Lo que haga falta. La misma ausencia de prejuicios que vemos en sus obras posee en la formalización de sus ideas.

Le duende volé
2012
Acción para vídeo. Documentación videográfica y fotográfica, 1’ 32” Video performance.

Su primera obra exhibida en una exposición data de 1991, sus trabajos se han visto o forman parte de la colección de museos como el MOMA, el Brooklyn Museum, el Musée National Picasso (París, también del de Barcelona), el Museu Coleção Berardo o de diferentes bienales como la de Venecia o Moscú. Ella lo resume con un “yo es que viajo mucho…” y una frescura inusitada. Estamos en la Plaça de La Puntual de Barcelona, la primavera por fin nos acompaña en una terraza -los constipados y alergias relacionados con la estación del amor, también-. Vino blanco seco para ella, una caña para mí. Así nos emborracharemos, cadenciosamente. ¿Por qué está Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) en Barcelona? Participa con dos obras en la exposición “En el nombre del padre”, una colectiva en la que se encuentran también Eulalia Valldosera, Cristina Lucas, Daniel G. Andújar, Elo Vega, Rogelio López Cuenca y la Familia Morente, Miquel Barceló, entre otros. Podéis encontrarla en el Museo Picasso hasta el 24 de septiembre.

La realidad como creación, escenografía de un mundo fantástico

Entramos en materia, le digo que me interesa mucho su posición ante el feminismo en relación con el capitalismo y el mainstream, que parecen haberse apropiado de él. Viendo su carrera de manera retrospectiva parece que apenas hayamos avanzado unos pasitos en este sentido. Responde con cierto toque hilarante: “Todo el mundo es, quiere ser feminista, está de moda. A mí me toca las narices, ¿qué quieres que te diga?”. Reímos, discurre: “Después veo que nuestra sociedad es súper machista. Quienes estamos en un momento de madurez o de fertilidad laboral y vital estamos pagando el pato de las generaciones anteriores. El problema o la pena es que ciertos temas se banalicen”. El mundo del arte tampoco escapa a eso, advierte: “los artistas alimentamos la banalización de ciertos problemas, porque la vida de la gente que no se dedica a hacer producciones digamos ‘de lujo’ es otra, en otros países te apedrean, te matan por ello… Pero no queremos ver esa realidad, es mucho más bonito ver aquella que hemos construido a nuestra medida, como escenografía de este mundo fantástico”.

Albarracín cree profundamente en la educación desde la escuela, pero también es consciente de que sigue siendo una realidad que quien tiene más puede darle una educación mejor a sus hijos, con herramientas más válidas, y que quien tiene menos no tendrá recursos para ello.

Viva España / Long Live Spain
2004
Acción. Documentación videográfica y fotográfica. Color, sonido, 3’30”

 

¡Viva España!: las víctimas perfectas

Nos adentramos en el mito de nuestra España cañí: “Somos bastante avanzados como país en algunas cosas, pero en lo básico, en la calle, no hay un cambio, los roles son iguales que hace noventa años”. Experimentamos un retroceso radical hacia la ultraderecha y hacia el conservadurismo, y no solo aquí. Continúa: “Se ha cambiado aparentemente, no en esencia, las estructuras de poder siguen siendo absolutamente falocéntricas”. En España somos “las víctimas perfectas” para ser consumidas, para que otros vengan a nutrirse de lo que tenemos que ofrecer, “en cierto modo nos place que otros vengan, servirles”. Nos explica que el tipo que inventó el toro de Osborne (el artista gráfico Manolo Prieto) o Franco, cuando se apropiaron de determinado imaginario del Sur, fueron listos en algún punto: trascendieron la política. Utilizaron símbolos que han trascendido y que atraen a la gente. Esa es una de las partes que le interesa investigar en su producción: el gancho que tiene el souvenir, lo folclórico pasado por su tamiz cáustico, socarrón, a la par que muy serio.

Pilar nos cuenta que ya hace muchos años que dejó de tener televisión porque le daba miedo escuchar a nuestros gobernantes. Le queda una herramienta poderosa, algo en lo que cree, y mucho: “hacer un trabajo en mi medio, cercano. Yo soy feminista, pero más allá de ello: nadie que me conozca podrá decir ‘Pilar es racista o sexista’”. Veo que tiene cierto reparo, como nos pasa a algunas, a la hora de emplear terminología en clave feminista: “no me he puesto a la moda o no sé cómo ponerme y puedo utilizar terminología antigua, pero en mi vida cotidiana intento ponerlo en práctica al cien por cien. La gente habla, habla, pero luego se producen contrariedades. No puedo llevar una camiseta que ponga ´Todos deberíamos ser feministas´ y luego ser clasista. Va todo en el mismo saco. De Cabello Carceller” -las creadoras y críticas de arte queer– “aprendí muchísimo en la exposición 100%” (llevada a cabo en Sevilla por la Junta de Andalucía e Instituto Andaluz de la Mujer en 1993, considerada además la primera exposición feminista en nuestro país). “Por ejemplo, a cuestionar en profundidad mi visión de las cosas de una manera directa. Me costó mucho decir que era feminista, pero el día que lo dije lo hice súper convencida. Soy como Santo Tomás: tengo que sentirlo, que haga falta que yo lo diga”.

No sabemos cuándo se produjo exactamente ese momento, sí que sus obras hablan más allá del instante exacto de su aceptación como tal: en ese mismo año, 1993, crearía la serie “Mujeres”, siete fotografías de mujeres transgénero colocadas sobre marcos de espejos de baño. Todas ubicadas a una altura en la que sus ojos estuvieran alineados, conseguían el efecto de que te sintieras mirado, fijamente. Esa posición, a la altura de los ojos, transmitía algo claro y bello sobre ellas: el orgullo de ser quien una realmente es.

Mujeres
1993
Instalación. 7 fotografías color, marcos de espejos WC. Dimensiones variables.
Fotos: Caballero Cósmica.

Minifundios: tú, yo, desde la individualidad podemos cambiar el mundo

Cree fervientemente que cada uno, de manera individual, puede cambiar el mundo. Así se llega, uno a uno, a la colectividad. Es más, mirando atrás, nos cuenta, “lo que realmente me pesa, ahora que estoy más cerca de mi fin natural, es haber desperdiciado mucha de la fuerza sobrante que he tenido por no disponer de herramientas adecuadas o más trabajadas, como tengo ahora, con la experiencia que dan los años. Podría luchar de una forma más concreta para mejorar el mundo”.

Habla en términos de latifundios y minifundios. Está claro en qué parte se movería ella: aquella en la que las dimensiones reducidas harían difícil su explotación económica. Su trabajo, heterodoxo, ha servido para abrir camino a “esa gente que está entre puentes”, nos explica. “No es que me guste a mí misma, pero yo, que tengo cierta visibilidad, puedo hacer que otros sean visibles, y en ello trabajo”. Apunta: “La gente sigue teniendo que trabajar en otras cosas para vivir. A la sociedad no le interesa que gente como nosotras movamos más. Nos dan la pequeña parcela para que la cultivemos, no dejamos de ser algo exótico”. Lo que desea es que creemos muchos minifundios, he ahí la fuerza.

La suya es una cruzada por conseguir buenas prácticas museísticas y profesionales: “Ahora, si tengo que pedir: yo no querría ego. Realmente, querría tener mucho más dinero. Para poder pagar a la gente con la que trabajo un sueldo mejor, más digno. Para mí es inconcebible que alguien escriba un texto y no se le pague; que alguien haga una foto y no se le pague; que alguien lleve una caja y no se le pague. Quizá soy un poco rara, no sé…”.

La identidad, la búsqueda

En 1992 realizó la acción “Se busca”, excelente por lo sencilla: colocó carteles con su fotografía en los que se identificaba, se admitía perdida y pedía ayuda. ¿Quién eres tú?, se planteaba, se sigue planteando: “Todavía la gente me pregunta: ¿Te has encontrado? Y yo les respondo, pues no, todavía no”. Risas. La búsqueda constante a través de los símbolos. Una identidad, la suya, que ha sido construida revisando y cuestionando estereotipos. Con un profundo respeto por la tradición ha sabido darle otras lecturas. La obra “Lunares”, de 1994, nos ilustra: recoge la iconografía cristiana, el dolor, el dramatismo que caracteriza a la Semana Santa sevillana y al flamenco. ¿Cuál es la acción? Una banda toca un pasodoble mientras Pilar se realiza incisiones con un alfiler, la sangre resultante va formando lunares rojos en la bata de cola. “Al tejido cultural, que es el traje, lo atraviesa el quejío interno, que es la sangre. Es la visibilización de un dolor interno” (en otras de sus obras también está presente esta reinterpretación, como en “Anatomía Flamenca” o “Tortilla a la española”).

Se busca / Missing  
1992
Acción. Documentación fotográfica b/n.

Lunares / Dots  
2004
Acción. Documentación videográfica y fotográfica, 1’ 26”

Soleá por músculos (Serie Anatomía Flamenca)
2016/17
Fotografía blanco y negro.
187 x 125 cm.

Tortilla a la española  
1999
Acción. Documentación videográfica y fotográfica. Color, sonido, 6’07’’

El oro rojo ha estado muy presente en su obra, con toda la fuerza visual que late en él. “Sin título (Sangre en la calle)”, de principios de los noventa, es una pieza que cobra otras lecturas, sentidos, conforme pasan los años. En la actualidad, la primera interpretación que podría venirnos a la cabeza sería la denuncia contra la violencia de género. Sin embargo, tal y como desgranamos con ella: el VIH, el terrorismo, la violencia hacia la mujer (en efecto, pero posiblemente en segundo plano), todo ello estaba presente. “En aquel momento había mucha aprensión con respecto a la sangre, era 1992, y hubo muchas campañas sobre el SIDA, algunas ciertamente tendenciosas”, recuerda. Quizá fue el motivo por el que muy poca gente le prestó socorro en la calle, cuando la realizaba.

Sin título (Sangre en la calle) / Untitled (blood in the street)  
1992
Acción. Documentación videográfica y fotográfica. Color, sonido, 6’25’’.
Fotos: Luis Castilla

El poder de la imperfección

Nunca ha ensayado ni ha entrenado para una performance en su vida, como manda el decálogo del buen performer. Y si no lo hace es porque teme perder parte de la conexión con lo real. Cuando escala la fachada con “Le duende volé” por ejemplo, su forma física, nos cuenta, puede no ser la ideal para ello, pero “la gente recibe lo que tiene que recibir, no recibe los defectos o el hecho de que no soy escaladora profesional, sino la parte humana, defectuosa, que es maravillosa. Y sobre todo: es lo que hay. Está todo requeteprogramao, cuerpos perfectos, gente perfecta, a mí me encanta ser imperfecta. Me encanta que mi obra sea popular, que alguien que no tiene nada que ver con el arte diga ‘Oye, esta está loca’ u ‘Oye, esto qué bonito es’, incluso sin comprender el mensaje político. No debemos menospreciar la diversidad de opiniones, la hay y es estupendo”.

Os invitamos a visitar la exposición “En el nombre del padre”, en el Museo Picasso, y a acercaros a las dos piezas de Pilar Albarracín que en ella se exponen. A ver y a escuchar la acción de la Familia Morente. A observar con respeto y admiración a la sábana que Tania Berta Judith heredó de sus antepasados y en la que bordó un Minotauro, por citar solo algunas. Estas son las suyas:

Paloma de la Guerra  
2018
Instalación con paloma disecada colgada y bala
Foto: Luis Castilla

El origen de la Nada
2018
Documentación videográfica b/n con sonido, 4’34”

Para finalizar esta conversación que ya se extiende le pregunto por una performance imposible que le gustaría llevar a cabo, utópica en su ejecución. Responde perspicaz: “Sí, esa, la del testamento y Moisés: abriría el mar en dos y haría que pasara una caravana de mujeres vestidas de flamenca entre las dos olas”. El dios que te menea, diría mi abuelo al ver a esta mujer incansable luchando por nosotros, por todas las que no llegan al sueldo mínimo interprofesional, por todas las que no tenemos voz. Sea, siga creando, abriendo camino aquí en la tierra o en el mar partido en dos.

Cortesía de la artista, Galerie Georges-Philippe & Nathalie Vallois, Paris (Fr) y Galería Filomena Soares, Lisboa (Portugal)

Imágenes © Pilar Albarracín

www.pilaralbarracin.com

 

Para llorar por aburrimiento

Por la pérdida de libertad 
1997
De la serie pañuelos para llorar. Bordado de seda sobre hilo.
21 x 21 cm.

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