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#lamonoPLEASURES: the little basket, brunch en el parque



A medida que se acerca el fin de semana, algo pasa en nuestras pupilas gustativas o instinto básico que nos va apeteciendo cada vez más un brunch. Pero uno de esos completos, que te hagan sentir que es tu día libre y que hay que disfrutarlo. Y por si ya has recorrido todos los hotspots con las mejores cartas dedicadas al brunch, Picnic presenta a su hermano pequeño: The Little Basket. A unos pocos pasos del mítico restaurante se encuentra este pequeño local que, con su nombre quiere transportarnos a ese momento idílico y primaveral en el que nos instalamos con nuestra cesta en un parque y sacamos nuestros refrigerios. Por eso, su mayor apuesta es el take away y una cocina a base de ingredientes saludables.

Fuimos a echarle un vistazo y a catar sus delicias y de primera impresión nos encantó el diseño sencillo, natural y acogedor del espacio, con la cocina al fondo y un par de mesas grandes en las que sentarse a esperar tu pedido o a comer si lo prefieres. Tuvimos la mala suerte de que llovía así que apostamos por la segunda opción y nos sentamos a comer. Preparan limonadas de pomelo o jengibre y zumos naturales de remolacha, limón, zanahoria y manzana, de pomelo o nuestro favorito: de kale, pepino, apio, manzana y limón. La carta de The Little Basket es pequeña, básica pero suficiente para satisfacer los deseos de un adicto al brunch. Están todos los clásicos: nachos, sándwich de pulled pork con bun de brioche, huevos benedict, tostada de aguacate con huevo poché, rábano y canónigos, sándwich de bacon y pancakes y pasteles para los amantes del dulce.

Nosotras apostamos por la tostada de aguacate y el bagel platter, que viene con todos los ingredientes dispuestos en un platillo para que tú mismo elabores tu bagel al gusto. Estos son el salmón gravlax (marinado), tomate, cebolla encurtida, pepino, alcaparras, huevo poché y crème fraîche. Nos encantó el toque dulce de la cebolla y el ligero amargo de las alcaparras, que acompañamos con un vermut negro. Y como somos incapaces de finalizar una comida sin un postre, nos pasamos al dulce y pedimos un banana bread riquísimo. Nos atendieron súper bien en todo momento y lo mejor es que, aunque saciamos nuestro apetito, nos sentíamos ligeras y frescas para pasar la tarde callejeando.

Si quieres saber más sobre nuestras experiencias gastronómicas síguenos en Instagram: @lamonopleasures

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