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#lamonoPLEASURES: robadora, tapas de autor con espíritu ravalero



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Ser elegante y canalla al mismo tiempo. La capacidad de adaptarse a cada contexto y situación es algo de lo que no todos podemos presumir. A algunos nos va el rollo trash y loco del Raval y a otros el glamour que desprende la zona alta de Barcelona, o el ambiente bohemio e inconformista de Gracia. Por eso, nos alucinó la estampa camaleónica de La Robadora, donde encuentras una propuesta gastronómica cuidada y de calidad en forma de tapas de autor, al tiempo que conserva el carácter pillo e informal propio del lugar en el que está. Y es que no hay que olvidar que se encuentra en pleno Raval, concretamente en la calle Robador, que no es de por sí la más distinguida de todas (aunque eso es lo que la hace auténtica).

La Robadora aúna diseño, con un espacio conceptualizado por Antonio Iglesias (antiguo decorador de Vinçon), y caradura, en una carta ideada por el cocinero y asesor gastronómico Javier Ahedo y ejecutada actualmente por el chef Joan Puga, que pretende ser un guiño al producto tradicional en su versión más innovadora y original. En resumen, encontrarás tapeo ravalero chic. Fuimos a hacerles una visita en uno de esos días en los que no necesitas pensar en el mañana y solo quieres dejarte llevar. El local es una pasada, con un mix de estilos maravilloso y distintas ambientaciones. Puedes elegir tomar algo en la barra, instalarte en una gran mesa, comer en una de las islas que dan a la calle o adentrarte en su privado, una enorme sala escondida secretamente tras una estantería. Elegimos la isla.

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El primer reto fue elegir entre su amplia selección de vinos y cavas de todas las denominaciones de origen de Cataluña y parte del extranjero. Lo dejamos en manos de Fran, el chico que nos atendió, muy salado y atento. Nos trajo un 3 pueblos. D.O. Ribiera del Duero, súper rico. Ahora sí, empezamos con la carta. Lo primero fueron unos dados de salmón marinados con salsa tártara y germinados, procedentes de la agricultura urbana local. Muy tiernos y sabrosos. Lo siguiente fue su ceviche de corvina y los mejillones al vapor con vinagreta asiática. No podíamos dejar de untar el pan en el jugo, que estaba para morirse. Entonces llegó uno de los grandes protagonistas de la Robadora, el pulpo teriyaki con papada y cachelos y patata, que sin duda se ha ganado su reputación. No quisimos irnos sin probar las croquetas Leopoldo, un clásico del barrio, hechas con rabo de toro, y Fran quiso que probáramos también el steak tartar, que personalizó, sirviéndolo en una tostada con foie casero. Por último, llegó el mollete de porchetta, cerdo aromatizado que cocinan muy lentamente en el horno, y que es realmente explosivo. Ahora sí, estábamos listas para salir rodando. Solo quedaba un último toque, el cheesecake de Parmesano y Manchego con frutos rojos y un intenso sabor a queso y un digestivo para superar el chute de comida. Salimos con ganas de comernos el mundo (pero en otro momento).

Si quieres saber más sobre nuestras experiencias gastronómicas síguenos en Instagram: @lamonopleasures

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