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#lamonoPLEASURES: doobop, descubriendo la cocina cajún en Poblenou



Este finde llega la Poblenou Open Night, lo que convierte al barrio más creativo de la ciudad en the place to be. Sin duda, recomendamos ir a dar una vuelta y, si después de pasearte entre arte, conciertos y talleres, te entra hambre, tenemos un nuevo spot que hará que recuperes tus fuerzas de la mejor manera. Hablamos de DooBop, recién llegado al barrio y con una propuesta muy fresca y novedosa: sus puntos fuertes son la cocina Cajún y el buen frito. Y es que, ¿quién dijo que la comida frita no puede ser saludable? Como nos contaba el chef Nico Circo, responsable de la carta y los fogones de DooBop, las claves del buen frito están en el aceite de alta calidad limpio, usado a una temperatura controlada para conseguir la mínima absorción de aceite y en el producto de calidad. Así se consigue que los alimentos no queden demasiado grasos pero mantengan su jugosidad, y os podemos decir de primera mano que queda riquísimo.

Fuimos a echarle bocado a su carta, inspirada en la cultura negra de New Orleans y Luisiana, y con un toque de su vecino México. El pollo es la estrella de la casa y su elaboración pasa por dos etapas: el muslo y la pata, deshuesados, se maceran durante una semana en buttermilk casero con salsa Lousiana para romper la fibra, aportar sabor y mantener la jugosidad de la pieza. Por su lado, la pata y las alitas se hierven en un caldo especiado según la receta cajún, se conservan en buttermilk y, por último, se rebozan y fríen con un doble empanado sin huevo. Cada paso está cuidadosamente ejecutado y se nota. Probamos sus alitas, dulces y picantes al mismo tiempo, y su bacalao macerado en buttermilk y frito al estilo cajún acompañado de pepino encurtido. Pero antes, pedimos algunos platos para compartir, side dishes como sus tomates verdes fritos y el pan de maíz con mantequilla de chile. Ambos nos parecieron riquísimos, así como su coleslaw y las patatas que acompañan de salsas caseras. Todo regado con las cervezas artesanas que ofrecen en botella o en tirador (nos pedimos una American IPA de Lagunitas y una Paulaner).

Sin duda, uno de los platos estrella es el waffle con pollo frito, jalapeños y sirope de arce. Nos encantó por su mezcla de sabores picantes, dulces y salados y porque, como decíamos, el pollo no es para nada graso. Nos faltó conocer el lado mexicano de la carta: patacones, tacos de mejillones fritos, de gambas fritas o de pollo frito (los tres tienen que ser brutales), así como platos con sello USA, como los Nuggets, la hamburguesa (cómo no, de pollo frito) o el super hot dog. Otra de sus grandes apuestas es la comida gluten free, perfectamente adaptada a la dieta para celíacos. Nuestro paso por DooBop terminó de la mejor manera con uno de sus postres caseros: el pecan pie, típico de New Orleans y acompañado de helado de vainilla. Después de este viaje a la ciudad del jazz, volvimos a Barcelona y nos tomamos un café mientras repasábamos cada uno de los aromas recién descubiertos.

Si quieres saber más sobre nuestras experiencias gastronómicas síguenos en Instagram: @lamonopleasures

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