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back to black: el corazón roto de amy



Amy and Blake 2

Irónicamente, las historias de desamor suelen generar en nosotros muchas más emociones que las de amor. El ser humano parece unirse, arroparse mutuamente, cuando se trata de compartir experiencias de un corazón roto. Por ello, las canciones de desafecto conectan con nosotros de una manera inimitable, logrando tejer un vínculo entre el sufrimiento del artista y el nuestro propio que no solemos experimentar en canciones que tratan otras experiencias. Esto causa que los temas de desamor acaparen muchas veces el mercado musical y ya no sean, casi nunca, algo novedoso. Pero su poca originalidad no provoca que dichas canciones no sigan teniendo una capacidad magna para hacer florecer en nosotros sensaciones especiales y que consigan hacernos creer que tenemos un apoyo en el que canta, alguien que se ha sentido o se siente como nosotros podemos sentirnos. Sin duda alguna, en las últimas décadas, una de las artistas que nos ha hablado de la forma más sincera acerca de sus trágicas vivencias amorosas ha sido Amy Winehouse.

Winehouse empezó a escribir canciones muy joven, antes de cumplir la mayoría de edad. En vida, explicó en más de una ocasión que empezó a hacerlo porque no lograba sentirse identificada con la música que se producía mientras ella iba creciendo. No conseguía encontrarse en las canciones de su época y decidió empezar a escribir las suyas, teniendo como referentes a grandes nombres del jazz como Tony Benett, artista con el que acabaría grabando un dueto en unos de los últimos trabajos de su vida. Esta concepción que la cantante inglesa tenía acerca de la composición de sus temas hacía que cada uno de ellos estuviera dotado de un valor personal incalculable. Los temas de Winehouse son próximos: hablan de ella misma y te permiten encontrarla entre las frases y los acordes. Por este motivo, cuando le tocó escribir de sus experiencias de desamor, el desgarro emocional aún fue más perceptible. En 2006 publicaba su segundo álbum y en él encontrábamos su llanto más transparente en composiciones como Love Is A Losing Game, Tears Dry On Their Own, Wake Up Alone o Back to Black, tema que da nombre al disco y al que dedicaremos el texto de hoy.

Back to Black no tiene sentido alguno sin el dolor de Amy y este encuentra sus episodios más destacables en su historia con Blake Fielder. Los inicios de su turbulenta relación toman forma en 2004, meses después de la publicación de Frank en Reino Unido. Fue el primer álbum de estudio de Winehouse y le permitió gozar de cierto éxito y reconocimiento en el panorama musical de su país, así como obtener suficientes recursos económicos como para independizarse a Candem Town. La joven cantante, que por entonces tenía 22 años, empezó a frecuentar los locales nocturnos de su nuevo barrio casi a diario y en una de estas jornadas conoció a Fielder, también habitual en la noche londinense. Fue en el Good Mixer Pub, un local estrechamente ligado a los movimientos musicales que florecían la pasada década en tierras británicas. La atracción entre ellos fue aplastante y pasaron la noche juntos, pese a que ambos estaban involucrados en una relación estable con otras personas.

Durante los siguientes meses al primer encuentro, ambos empezaron a pasar la mayoría de su tiempo en compañía del otro: la vida de Amy dejó de entenderse sin la presencia de Blake y lo mismo sucedió con la de él. Sin embargo, todo se torció cuando él, desde Londres, le mandó un mensaje de texto a la cantante, que se encontraba de vacaciones con un par de amigas en tierras mallorquinas. En él le explicaba que había decidido retomar la relación con su ex – novia, la chica con la que salía cuando conoció a Amy en el Good Mixer Pub, y que su camino podía seguir ligado siempre y cuando fuera como amigos. La intérprete de Back to Black no entendió el origen de aquella decisión: se le hizo inexplicable. Dicha confusión se transformó en ira y decidió no ponerse en contacto con Blake por un tiempo.

Back to Black – Amy Winehouse
Back to Black (2006)

He left no time to regret, kept his dick wet, with his same old safe bet
Me and my head high and my tears dry get on without my guy
You went back to what you knew
So far, from all that we went through
And I tread a troubled track, my arms are stacked
I go back to black

Tras el episodio en Mallorca, Amy entró en una especie de espiral psicótico: insomnio, medicamentos para la depresión y mucho, mucho alcohol. Sus adicciones, que no eran un hecho desconocido hasta el momento, empezaron a tomar una dimensión realmente preocupante. El consumo de alcohol se convirtió en abusivo y a esto había que añadirle sus primeros trastornos alimenticios, sus iniciales experiencias bulímicas. Blake había salido totalmente de su vida, pero sus amigos y familia, enormemente preocupados por su estado, la animaron a participar en diversos programas de rehabilitación. Por un tiempo, pareció que su situación había mejorado y Amy decidió retomar su carrera musical. Tras la publicación de Frank, hubo meses de vacío productivo y su discográfica, Island, la presionaba constantemente para que generara un segundo álbum de estudio. Pero no fue hasta su experiencia con Blake y los posteriores meses de trastorno emocional que Amy decidió ponerse a trabajar en Back to Black, que vería la luz en 2006.

Hurts, I love too much
It’s not enough, your love goes and my love grows
And life is like a pie and I’m a tiny penny rolling up the walls inside
We only said goodbye with words, I died a hundred times
You go back to her, and I go back to….

El tema que da nombre al disco cuenta esta época negra de la vida de Amy a través de sus propias palabras. Se trata de una declaración desbordante: nos cuenta su dolor y la ira de haber sido traicionada e incluso, substituida. La claridad de la letra del tema nos muestra las acusaciones de la cantante a su ex, a quien culpa de haber escogido la vía fácil y haber olvidado por completo la conexión que existía entre ellos. Narra, también, una situación de desigualdad en la que ella carga con el sufrimiento de ambos y se hunde en una etapa de dolor mientras él no experimenta la misma miseria. La angustia de Amy nos llega de la forma más próxima, más natural. Y es precisamente esta franqueza en sus palabras una de las muchas características que convierten a Back to Black en una experiencia sonora inigualable, única. Tal y como comentábamos al inicio del artículo, nos facilita el acto de relacionarnos con su desamor y a comprender, en cierta forma, las singularidades de su etapa de duelo. Y hablamos de duelo porque incluso el videoclip de la canción recoge el entierro del corazón de Amy que, vestida de negro, es acompañada al cementerio por sus músicos como si de una viuda en estado de debilidad se tratara.

Pero esta canción es solo la punta del iceberg: uno de los once temas del álbum, un trabajo que se centra de manera casi íntegra en relatar la etapa de desorientación de Amy. Back to Black (2006) no es solo la consolidación de una artista musicalmente distinta al resto de autores coetáneos. Es también la exploración de la persona detrás de la voz, acompañada del alejamiento del personaje que se creó en su día a su alrededor. El llanto musical de la cantante nos hace partícipes de la complicidad que llegó a existir entre ella y Blake. Su historia de amor estuvo estrechamente marcada por la esencia y condición de sus partes: su respectiva naturaleza autodestructiva. Su vivencia juntos fue pura e intensa, pero también fulminante por definición. En una ocasión, el hermano de Blake declaró que estar cerca de ellos era como “observar a dos trenes que se acercan a exceso de velocidad antes de un choque violento”.

A grandes pinceladas, cabe añadir que tras el éxito de Back to Black, Amy y Blake retomaron su relación y llegaron incluso a casarse. Tras un par de años de caótico matrimonio, la intérprete pidió el divorcio cuando su marido se encontraba encarcelado por agresión al dueño de un pub londinense. Dos años después de la separación, en 2011, la artista fallecía a causa de la ingesta de una cantidad bárbara de alcohol y muchos no dudaron en apuntar a Blake como culpable indirecto de la desventura final de Amy.

Popularmente, Fielder ha sido sentenciado como el motivo por el cual Winehouse se inició en su día al consumo de las drogas más peligrosas. Y algunos se atreven incluso a apuntar que si la cantante no hubiera conocido al que fuere un día su marido, seguiría viva. Estas acusaciones son probablemente demasiado duras para que la mayoría de nosotros nos atrevamos, ni siquiera, a formularlas. Además, por otro lado, deberíamos plantearnos que, seguramente, sin su tumultosa experiencia con Blake, Amy no sería todo lo que hemos tenido la suerte de conocer. Sin su turbulenta relación, la pureza y sensibilidad plasmadas en su segundo álbum no hubieran tomado forma. Y es que aunque muchos apunten que Blake nos castigó con la Amy más dañina, en cierto modo también aceleró su versión más talentosa y prodigiosa. Gracias a él, encontramos la sinceridad más efervescente en los versos de la cantante y una historia de desamor cuya tragedia nos ha dado, paradójicamente, grandes alegrías musicales. T: Núria Sanz

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